viernes 6 de noviembre de 2009

Bien hecho / Muy bien hecho / Normal

No sé en qué parte estará, pero hay algo que no me deja ser normal. Bueno, sí lo soy (común, quiero decir), pero en la panza (quizás más abajo) siempre está eso que me dice: “Deberías hacer algo fabuloso, algo mágico.”

No me siento destinado a serlo, pero sí a tener ese instinto (o mal recuerdo de la infancia) que no me dejará tranquilo hasta que destaque del resto. ¿Cuál resto? ¿Ser mejor que quién? ¿Mejor hacia dónde? ¿Me muevo acá o acá?

Lo único que sé sobre el camino de mi grandiosidad es que será arte puro. Todo yo seré arte. Imagino que esa será una buena meta: tener una vida que se compare a esos increíbles cuadros de Kandinsky, una vida que sea como un estadio desbordante de multitudes. Que cada cosa sea la mejor obra maestra: lo que vea, lo que duerma, lo que haga. ¿Podré con un abrazo cubista?

Eso de ver si lo que hacemos está bien hecho o se queda en lo mediocre es de lo más difícil. Por ahora hago lo que dice el maestro Aceves Navarro: Trazar cada línea como si se me fuera la vida en ella… y cada beso, y cada insulto, y cada pedazo de carne que me echo a la boca.

martes 3 de noviembre de 2009

Conclusiones aproximadas

Me levanté con náuseas, un terrible dolor de cabeza. Las paredes se me venían encima.

Otra vez: La falta de sentido a la vida, las dudas sobre la existencia y el ser afectaban mi cuerpo...

Sonó el teléfono. Me habla una voz seca, cansada:

—Aaaaah... Hola... ¿A ti también te hicieron daño las tostadas de pata?

domingo 1 de noviembre de 2009

Bonito

La belleza femenina la disfruto toda. La masculina me aturde, me da envidia; tan resplandeciente que sólo se me ocurre odiarla.

Lo demás es fácil: hacerme de cultura, de información, de pensamiento. La cara bonita es inalcanzable.

La suerte de nacer guapo me parece tan exagerada que cuando se me presenta la oportunidad de meterme con alguno de ellos no puedo ni siquiera considerarla. Me repugnan. Los detesto a todos.

Los detesto, a menos que hayan perdido la belleza o la vida. Entonces, como esa cara bonita se vuelve puro recuerdo, comienza a parecerme aceptable.

Lo peor es que mientras más la envidio más me alejo de ella (ya se nota un surco entre las cejas de tanto mirar feo a los hombres bonitos).

Así, como niño chiquito.

lunes 26 de octubre de 2009

Chismógrafo

¿Qué prefieres: el drama o la comedia?
Los dramones donde los personajes sufren mucho, gritan y llorar hasta morir. Sin embargo, a la comedia le tengo mucho respeto porque es todavía más difícil de hacer (de hacer bien). Si el drama es malo, aburre; si la comedia es mala, da lástima.

¿De qué te arrepientes?
De no abrazar más a la gente que quiero. Soy muy bruto para demostrar afecto (para eso y para muchas cosas).

¿Cuál fue el último sueño que tuviste?
Es extraño, pero fue uno que anteriormente inventé (porque en clase de Creatividad nos dijeron: “¡Escriban un sueño!”. Es éste:
Estoy echado boca arriba, flotando en la alberca (la de CU, porque se ven los nubarrones oscuros). Escucho agua salpicada. Levanto tantito la cabeza y veo a una anciana que viene caminando. Camina dentro del agua, sonriendo, alzando la barbilla mientras avanza. Me jala de los pies y me dice: ¡Qué bueno que te encontré! (Creo que lo vi en una película).

¿Qué es lo que más odias del mundo?
La guerra, la violencia… jajaja, nooo. No sé, pero me fastidia tener que escoger entre muchas cosas que me gustan (quiero ser cantante, bailarín, fenómeno, pintor, escritor, prostituta, etcétera; pero a huevo tuve que escoger y ser diseñador).

¿Quién ha sido tu más grande amor?
XXXXXXX. Yo creo que porque siempre lo pensé más como una abstracción que como alguien real. Para mí, él es la suma de todo aquello que, unido, conforma algo increíble (no sé explicarlo sin sonar cursi).

¿Qué prefieres: Coca o Pepsi?
¡Yo no tomo porquerías! ¡Yo pura leche caliente en mi taza venida del Japón!

domingo 25 de octubre de 2009

El buen villano

Se ha vuelto tan vergonzoso que tendré que dejarlo. Cuando las cosas salen y se hacen concientes, es una estupidez continuar con ellas.

Temo que soy parte de un grupo funesto cuyos integrantes utilizamos la crítica, la libre opinión, para auto-regocijarnos entre comentarios pseudo intelectuales. Es un asco, es pura masturbación mental.

Me permito citar a Patricio Estrella: “Tu diseño es muy básico y tu perspectiva deja mucho que desear”. Son, tristemente, palabras que pudieron salir de mi boca (sí, pienso igual que una estrella marina… de caricatura).

Todo indica que mis comentarios tratan de cubrir el silencio que deja mi falta de producción y de conocimiento.

Es una pena ser uno de esos envidiosos de talento y de dedicación que tan pedantes me parecen.

Pero bueno, siendo optimista, los críticos siempre hemos ayudado al progreso y a la evolución, ¿no? Quizás el nuevo talento mexicano surja de mis malas críticas.

viernes 23 de octubre de 2009

Recuerdos

Estoy escribiendo la historia de una mujer muy parecida a mí (también ella tiene esos sueños en los que apareces de repente; también ella está enamorada de ti, aunque tienes otro nombre).

En mi cuento, los días comienzan terribles: fríos, cansados, como queriendo terminar sin haber amanecido. Así fue hoy para mí.

Volví a soñarte, pero de modo distinto: Tu piel vieja y dolorida, tu cuerpo enfermo. Eras Dios venido al mundo, Dios que se disfraza y pone a prueba a Julián (igual que en el cuento de Flaubert).

Yo te abrazaba y te besaba, y te quería más que nunca; y la piel te dolía, sangraba, pero yo te abrazaba más que nunca.

Es que, a diferencia de Julián, sabía que estabas tú bajo ese disfraz.

El sueño dejó cenizas, como brasas que no acaban de consumirse (¿no te pasa a ti?). Apago el fuego, pero siempre vuelves. Vuelves en imagen, en cuerpo, en recuerdo.

Yo también quise terminar antes de comenzar.

Perdón por no decirte lo mucho que te quiero. Perdón por todas las idioteces que hice.

PD: Es la página 280, en Música para camaleones, donde Capote se refiere a la historia de San Julián. Luego del sueño, sin saber, abrí el libro justo en esa parte. ¿No te parece raro?

jueves 22 de octubre de 2009

Chupapollas

Me gusta mucho salir con hombres. La parte física es sensacional (el aroma, los besos al cuello, la pierna cerca, la entrepierna más cerca todavía). Aun así, siempre me ha interesado más la parte intelectual.

En realidad no sé si me interesa más, pero para llegar al pene tengo que hacer escala en el cerebro (y en el culo, desde luego). Lo malo es que siempre, sin excepción, son cerebros apurados, congestionados de deseo sexual.

Claro que se me antoja hincarme a media calle y comerles el miembro (¡a quién no!), pero tengo atado un cinturón de castidad lleno de moralidades (en realidad son dos cinturones).

La verdad es que no tendría problemas en contratar a un chupapollas para que les saciara el apetito a mis queridos hombres (así, más tranquilos, platicarían mejor conmigo).

Chupapollas, una nueva profesión que, en tiempos de crisis, vendrá de maravilla al pueblo mexicano.

¡Vivan los chupapollas! ¡Viva la pestaña!